Cómo influyen la testosterona y el cortisol en el amor?

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Cuando hablamos de amor, siempre pensamos que todo se encuentra en nuestro corazón… Pero nada más lejos de la realidad, todo está en el cerebro.

¡Y en las hormonas!

¿Qué pasa cuando nos enamoramos?

Seguramente todos vosotros hayáis estado enamorados al menos una vez en la vida, pero ¿Qué es lo que nos pasa para que nos sintamos así, para que sin poder evitarlo, centremos toda nuestra atención y energía en una persona? ¿Es una decisión racional? Y lo peor, ¿Por qué a veces tras empezar una relación nos damos cuenta de que la persona con la que estamos no es la misma que la que conocimos unos meses atrás?

La explicación de todo esto debemos buscarla en las áreas del cerebro que están relacionadas con las recompensas. Se sitúan en el sistema límbico, la parte emocional de nuestro cerebro. Este sistema de recompensas se activa en las funciones placenteras, donde hay que incluir el sexo o las drogas, liberando dopamina, más comunmente conocida como la hormona del placer. Dicho esto, hay que añadir que cuando sentimos que nos enamoramos, liberamos dopamina, lo que nos provoca que busquemos la consecución de un objetivo: la pareja. Hay que destacar que también liberamos cortisol, la hormona relacionada con el estrés. El hecho de liberar estas dos hormonas simultáneamente es lo que provoca que tengamos esa sensación de energía y felicidad.

¿Cómo influye la testosterona en el amor?

Además, por si fuera poco, el nivel de testosterona aumenta en las mujeres, mientras que los hombres ven reducirse su nivel detestosterona. Esta hormona, típicamente masculina, está íntimamente relacionada con la seguridad que tenemos en nosotros mismos. Cuando nuestro nivel de testosterona aumenta, nos sentimos más confiados.

¿Y por qué cambian esas sensaciones con el paso del tiempo?

Con el tiempo volvemos a ser nosotros mismos porque la corteza prefrontal del cerebro, es decir, la parte racional, vuelve a tomar los mandos de nuestra vida y losniveles de testosterona, dopamina y cortisol, se regularizan. La moraleja de esto es que todo enamoramiento de otra persona nos hace pasar por un estado de felicidad y placer, que poco a poco, decae. Ni tú eres la persona que realmente eres, ni la otra persona lo es, así que deberíamos plantearnos todos no tomar ninguna decisión precipitada en esos pirmeros meses hasta que se nos estabilicen nuestros niveles de testosterona, cortisol y dopamina.


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