¿Cómo influyen la testosterona y el cortisol cuando nos enamoramos?

cuando nos enamoramos

Cuando nos enamoramos o hablamos de amor solemos pensar que todo se encuentra en nuestro corazón. Sin embargo, el amor es cosa (única y exclusivamente) de nuestros cerebros.

¿Qué pasa cuando nos enamoramos?

Seguramente hayas estado enamorado al menos una vez en la vida y sepas exactamente lo que es sentirse así: con sensación de ligereza, mariposas en el estómago, ganas de sonreír constantes, etc. Pero, ¿qué es lo que te pasa en realidad cuando te sientes así para, que sin poder evitarlo, centres toda tu atención y energía en una persona? ¿Es una decisión racional? Y lo peor, ¿por qué a veces tras empezar una relación nos damos cuenta de que la persona con la que estamos no es la misma que aquella de la que nos enamoramos?

La explicación a todas estas cuestiones debemos buscarla en el área del cerebro relacionada con las recompensas.

Estas se sitúan en el sistema límbico, la parte de nuestro cerebro encargada de regular las respuestas fisiológicas a determinados estímulos. Aquí es donde se recogen los instintos humanos como:

  • la memoria involuntaria
  • el hambre
  • la atención
  • los instintos sexuales
  • las emociones (pena, placer, envidia, miedo, agresividad, etc.)
  • la personalidad
  • la conducta
  • etc.

Los sistemas de recompensa son centros en el sistema nervioso central regulados por neurotransmisores y permiten que desarrollemos conductas aprendidas según se esté respondiendo a hechos placenteros o de desagrado.

El sistema de recompensas se activa en las funciones placenteras, entendiendo como placenteras incluso aquellas que son necesarias para vivir como dormir, beber agua o comer. Por supuesto, el sexo es también una de estas funciones.

Cuando mantenemos una relación sexual o comemos un trozo de nuestro pastel favorito, el sistema de recompensas del sistema límbico se activa liberando dopamina, más comúnmente conocida como la hormona del placer.

Así, cuando nos enamoramos, liberamos dopamina. Esto provoca que busquemos la consecución de un objetivo necesario también para la vida desde un punto de vista biológico: la pareja. Curiosamente, al enamorarnos, también liberamos cortisol, la hormona relacionada con el estrés.

El hecho de liberar estas dos hormonas simultáneamente es lo que provoca que tengamos esa sensación de energía y felicidad.

¿Cómo influye la testosterona en el amor?

Por si fuera poco, el nivel de testosterona aumenta en las mujeres enamoradas mientras que en los hombres se reduce. Esta hormona, tipicamente masculina, está íntimamente relacionada con la seguridad que tenemos en nosotros mismos. Cuando nuestro nivel de testosterona aumenta, nos sentimos más confiados.

¿Y por qué cambian esas sensaciones con el paso del tiempo?

Con el tiempo volvemos a ser nosotros mismos porque la corteza prefrontal del cerebro, es decir, la parte racional, vuelve a tomar los mandos de nuestra vida.

De esta forma, con el tiempo, los niveles de testosterona, dopamina y cortisol, se regulan.

En conclusión podríamos decir que todo estado de enamoramiento nos hace pasar por un estado de felicidad y placer que, poco a poco, decae. Cuando te enamoras, ni tú eres la persona que realmente eres, ni la otra persona lo es cuando caemos en este estado.

Así pues, deberíamos plantearnos no tomar ninguna decisión precipitada en esos primeros meses hasta que se nos estabilicen los niveles de testosterona, cortisol y dopamina.

El papel de la testosterona y el cortisol en la atracción

Un equipo de psicólogos, sociólogos e ingenieros holandeses se propusieron demostrar estas teorías en un experimento basado en las citas rápidas.

El experimento

Para la investigación, se realizó el estudio sobre un evento de citas rápidas ad hoc entre un grupo de solteros hombres y mujeres heterosexuales. Para comprobar los cambios que se efectuaban en el plano hormonal durante el desarrollo de las citas, los investigadores midieron la concentración de cortisol y testosterona en la saliva de todos los participantes en distintas situaciones:

  • cuando se disponían a conocer a una pareja potencial
  • o cuando se disponían a conocer a un amigo potencial

Así, los resultados mostraron que los niveles de testosterona de las mujeres, pero no de los hombres, aumentaban cuando estas se encontraban en situación de conocer a una pareja potencial.

En cambio, los niveles de cortisol disminuían en hombres y mujeres por igual.

Hallazgos del experimento

En su estudio publicado, los investigadores hablan de cuatro importantes hallazgos:

  1. Los hombres que llegaron al evento de citas rápidas y presentaban un nivel de cortisol más elevado, fueron los más populares, románticamente hablando.
  2. Tanto en hombres como en mujeres, un cambio mayor en los niveles de cortisol durante las citas románticas se relacionó con un criterio de selección más severo.
  3. La testosterona por sí sola no pudo relacionarse con ningún resultado romántico de citas rápidas (selectividad o popularidad).
  4. Sin embargo, las mujeres que asistieron al evento de citas rápidas con niveles más altos de testosterona, fueron más selectivas cuando su respuesta anticipatoria de cortisol fue baja.

En general, estos hallazgos sugieren que la hormona del cortisol puede tener, en realidad, más relación con la atracción inmediata que siente una pareja que la de la testosterona.


Fuentes:

Hormones in speed-dating: The role of testosterone and cortisol in attraction, Leandervan der Meij, Andrew Demetriou, MarinaTuli, Ileana Méndez, PeterDekker, TilaPronk.

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