Consecuencias del estrés en una relación de pareja

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Ninguna relación es perfecta. De sobra es sabido que toda pareja, por única que sea, pasa por momentos delicados. Y es que, al final del día, eso es una relación: una conexión entre dos personas que se mantiene en el tiempo. Por tanto, los problemas y el estrés forman parte de cualquier relación de pareja normal.

Mencionamos “problemas” y “estrés” de forma conjunta porque, a menudo, es un problema x el que genera el estrés y este al final acaba convirtiéndose en un nuevo problema, de forma que “problema” y “estres” conforman un (este sí, perfecto) binomio necesario para la ejecución de un círculo vicioso. Este círculo suele generar una serie de emociones negativas que deterioran nuestra calidad de vida poco a poco y que afecta del mismo modo a nuestra relación de pareja.

Si conocemos el origen del estrés, podremos averiguar cómo aliviarlo y ganar en calidad de vida.

Causas del estrés en pareja

La mayoría de los problemas de pareja surgen a raíz de los siguientes puntos.

La comunicación:

Si estamos estresados, no pensamos con claridad, todo nos irrita y somos tajantes y volubles. En esas circunstancias, sería casi un milagro conseguir mantener una conversación racional con alguien. Si, además, el otro miembro de la pareja se encuentra en una situación de estrés similar, resulta imposible. En este enlace descubrirás 5 cosas que solemos hacer mal en cuanto a comunicarnos con nuestra pareja se refiere.

La intimidad:

A menudo, cuando el estrés nos sobrepasa, tendemos a la búsqueda de unos minutos de soledad y aislamiento en los que permitirle a nuestra cabeza rebajar la presión. Por desgracia, en un contexto de pareja, no siempre una de las partes entiende por qué la otra necesita alejarse de él o ella y esto desemboca en nuevos roces y una mayor carga de estrés.

El dinero:

El dinero, por una razón u otra, suele ser siempre motivo de disputa interna y externa. La propia presión que sentimos si tenemos problemas financieros, objetivos poco realistas o caprichos demasiado caros, sumada a la presión que siente la pareja por llegar a final de mes o controlar los gastos es, sencillamente, abrumadora. Las tiranteces económicas son una de las razones de ruptura más comunes.

La sexualidad:

Por último, pero no menos importante, encontramos una de las piedras angulares de cualquier relación amorosa: el sexo.

Según robert J. Stenberg, los ingredientes básicos para que una pareja funcione son tres: intimidad, pasión y compromiso. Los dos primeros son, a su vez, ingredientes básicos y esenciales para cualquier relación sexual. La intimidad, una vez la pareja tiene cierto nivel de confianza, es sencilla de conseguir.

Por desgracia, no sucede lo mismo con la pasión, que a veces está presente y a veces no. De hecho, sucede que, en parejas que llevan mucho tiempo juntas o cuyos componentes superan la treintena, la pasión suele decaer bastante una vez sus componentes caen en la temida menopausia (las mujeres) y andropausia (los hombres). En este momento, es común que el nivel de deseo sexual descienda (en algunos casos incluso desaparece) y que empiecen a surgir problemas de una índole más física en el caso del componente masculino de la relación: disfunción eréctil, impotencia o eyaculación precoz.

Estos problemas, evidentemente, causan un importante grado de estrés tanto en la pareja como en los individuos.

Las consecuencias más comunes del estrés en cualquier pareja son el desgaste de la relación y las discusiones cada vez más frecuentes pudiendo llegar a situaciones en las que la ruptura o la separación temporal parecen la única salida.

solucionar las consecuencias del estrés en pareja

Consejos para prevenir y solucionar las consecuencias del estrés en pareja

Para comunicaros mejor:

Escuchar antes de hablar, prestar atención al lenguaje corporal, ofrecer soluciones en vez de trabas o utilizar palabras afectuosas a la hora de expresarse son algunas buenas ideas para mejorar la comunicación de la pareja. Por otro lado, perder el miedo a decir ciertas cosas (porque os incomodan o teméis hacer daño al otro) también resulta esencial para mantener un diálogo sincero.

Para respetar la intimidad del otro:

Para abordar mejor este punto, resulta imprescindible comprender lo siguiente:

Cuando dos personas forman una pareja no se fusionan, a pesar de lo que digan los cánones románticos. En realidad, deben preservar la intimidad individual.

Joan Fernández

Te invitamos a leer este artículo para entender mejor este concepto de la “no-fusión”.

Para evitar discusiones con el dinero:

Aunque no existe un modelo ideal de organizar el dinero en pareja, sí existe una fórmula que por resultar bastante conveniente es la más elegida por las parejas españolas.  Una cuenta individual para cada miembro de la pareja y una tercer más, común.

El éxito de esta fórmula probablemente esté fundamentado en algo muy relacionado con el elemento anterior: la intimidad. Manteniendo cada uno su cuenta, mantiene su intimidad. Teniendo una cuenta conjunta para gastos comunes, se crea un espacio económico propio para el “nosotros”.

Para evitar problemas de índole sexual:

Lo mejor para estos casos es tener la mente abierta y ser capaces de hablar con franqueza de cualquier tipo de molestia o problema que pudiera surgir. Si el origen del problema es algún tipo de disfunción o una falta de deseo que viene alargándose en el tiempo, nuestra recomendación es que acudas a un médico especialista para que pueda valorar tus síntomas y darte un diagnóstico adecuado a tus necesidades.

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