¿Por qué es vital controlar el nivel de testosterona para la salud masculina?

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Como ya hemos comentados en entradas anteriores, la testosterona es la hormona principal masculina, que desempeña numerosas funciones de vital importancia en el cuerpo del hombre. Esta hormona va disminuyendo paulatinamente a partir de los 40 años, provocando numerosos efectos en el varón como pérdida de libido, disfunción eréctil, cansancio, agotamiento mental, depresión, ansiedad, etc. Uno de los efectos que más preocupa a los hombres es la disfunción eréctil. Hay que tener en cuenta, que en un 40% los medicamentos estimuladores del óxido nítrico, que facilitan una erección, (tipo viagra, levitra o cialis) no son efectivos si no hay un nivel de testosterona suficiente, porque esta hormona estimula la síntesis de óxido nítrico, aumentando la síntesis de éste, mediante una enzima, dicho aparte, el deseo sexual o libido estará disminuido o ausente. La caída en los niveles de testosterona, dependerá de si se estima testosterona total o testosterona libre, la cifra en la población general iría desde un 5% hasta un 18%, según las estadísticas.
Como sabemos el 60% de la testosterona total, se encuentra unida a una globulina y el 40% a una albúmina y solo un 2% se encuentra libre que es la forma realmente activa.
Muchos pacientes, son polimedicados con antidepresivos, que no hacen sino agravar el problema, basándose en que un 20% de los trastornos de la erección son de origen psicógeno, sin tener en cuenta que puede haber una deficiencia hormonal subyacente.
Hemos de tener presente que el 90% de los portadores de un déficit de testosterona libre, no se encuentren tratados, y esto se debe a las barreras culturales y la inhibición que les produce comentar este tipo de problemas con su médico de confianza y por otra parte el profesional tampoco se esfuerza, en indagar sobre la vida sexual de sus pacientes, por considerar que ésta pertenece, al ámbito más íntimo de cada persona.
Las consecuencias de esta evitación doble, en la relación médico-paciente, puede tener consecuencias nefastas, ya que pueden quedar sin diagnosticar patologías importantes, que a corto largo plazo no solo van a incidir sobre la calidad de vida, sino también en la duración de la misma.
Por lo tanto debemos animar a superar estos tabúes, por mucho que cueste que el varón consulte por ello, ya que cuando se soslayan los problemas de sexualidad, además de pasar por alto los problemas de relaciones interpersonales, que son importantes para que una persona disfrute de una vida plena, se pueden estar ocultando, disfunciones que puedan existir solapadas a diversos niveles, sean estos vasculares o metabólicos.
Si tenemos en cuenta que el tratamiento del déficit de testosterona del adulto radica en la terapia hormonal sustitutiva con la hormona idéntica a la que genera el organismo, no existe ninguna razón para obviar la aportación exógena, cuando esté justificado y no haya una contraindicación que impida su uso, como sería en el caso de un adenocarcinoma de próstata, ya declarado.
Así como a las endorfinas, les podríamos considerar como los neurotransmisores del bienestar, la testosterona sería el equivalente a nivel hormonal, por ende es un error, creer que solo nos afecta en los caracteres sexuales secundarios o solo concierne a la esfera de la sexualidad del hombre.

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