Sobre Testosterona y VIH

Testosterona en pacientes con VIH

Las anormalidades endocrinas, como la deficiencia de andrógenos, no son nada nuevo entre los pacientes VIH-positivos con deficiencia de testosterona.

Su existencia salió a la luz en los primeros días de la epidemia de AIDS, en particular como un contribuyente principal a la pérdida de peso relacionada con el AIDS y el síndrome de desgaste. Si bien estas complicaciones son mucho menos comunes hoy en día, gracias a los beneficios de la terapia antirretroviral, la deficiencia de andrógenos sigue siendo un problema que muchas personas VIH-positivas siguen enfrentando. Una serie de estudios en los últimos años ha reportado la evaluación de la seguridad y la eficacia de la terapia de reemplazo de andrógenos en hombres y mujeres [1,2].

Uso de Testosterona en pacientes VIH-positivos

Se ha reportado un cambio progresivo en la etiología de la deficiencia de testosterona en pacientes infectados por el VIH. Publicaciones en la época anterior a la existencia de la terapia antirretroviral combinada, reportaron mayor prevalencia de disfunción gonadal causada por la participación directa del virus con una reducción en el número de células de Leydig [3].

Investigaciones recientes, después de la aparición de una terapia más eficaz, muestran una preponderancia relativamente mayor de la disfunción secundaria [4]. Se han sugerido varios mecanismos para explicar el efecto en el eje hipotálamo-hipófisis-gónadas , incluyendo mal estado de salud, desnutrición, fármacos antirretrovirales, el virus en sí mismo, infecciones oportunistas y aumento de la adiposidad visceral [5].

La prevalencia de la deficiencia de testosterona en estos pacientes aumenta con la edad, como sucede en la población general y un porcentaje importante de los pacientes con deficiencia de testosterona presenta obesidad visceral.

Poco se sabe acerca de la influencia de los niveles de hormonas sexuales en el desarrollo de la lipodistrofia que aparece en los pacientes VIH-positivos en tratamiento con antirretrovirales [6]. El papel de la testosterona en la sensibilidad a la insulina en la lipodistrofia del VIH también se ha propuesto, ya que varios estudios han demostrado que los niveles bajos de testosterona sérica se correlacionan no sólo con la acumulación central de grasa, sino también con mayores niveles de insulina [7].

Beneficios del uso de Testosterona en pacientes seropositivos

Los pacientes infectados por el VIH también presentan un mayor riesgo cardiovascular en comparación con la población general. La patogénesis de las enfermedades cardiovasculares en estos pacientes es compleja, y varios factores parecen estar involucrados, incluyendo la disfunción de andrógenos [7,8].

Los bajos niveles de testosterona se asocian independientemente con el riesgo cardiovascular y son predictores independientes de mortalidad [9].

La prevalencia de deficiencia de testosterona en hombres infectados con VIH es alta, siendo la disfunción hipo-gonadotrópica la responsable de la mayoría de los casos.

Los pacientes con niveles más bajos de testosterona eran más viejos, tenían un control glucémico más pobre, mayor presión arterial sistólica y un aumento de la circunferencia de la cintura [1,2].

Los esteroides anabólicos, incluyendo la testosterona y sus derivados, pueden ser beneficiosos en el tratamiento de la pérdida de peso en personas infectadas por el VIH. Una de las funciones de la testosterona es ayudar a construir músculo. Se ha demostrado que la testosterona aumenta la masa muscular y la masa corporal magra en hombres deficientes en testosterona.

Las personas con infección por el VIH a menudo pierden peso y tienen bajos niveles de testosterona en la sangre, por lo tanto, el uso de esteroides anabólicos en el tratamiento de la pérdida de peso en los individuos con infección por VIH puede ser beneficioso.

Los esteroides anabólicos aumentan tanto la masa muscular magra como el peso corporal y, aunque los resultados de los ensayos clínicos han sido heterogéneos, la administración de esteroides anabólicos parece dar lugar a un pequeño aumento en la masa corporal magra y el peso corporal en comparación con la administración de placebo [1,2].


Referencias:
  1. Prevalence of testosterone deficiency in HIV-infected men under antiretroviral therapy.
Ana Rita Gomes, Pedro Souteiro, Carolina Germana Silva, Bernardo Sousa-Pinto, Francisco Almeida,António Sarmento, Davide Carvalho y Paula Freitas. BMC Infect Dis. 2016; 16: 628.
  1. Uso de andrógenos en hombres y mujeres infectados por el VIH
Steven K. Grinspoon, MD
Profesor Asociado de Medicina, Harvard Medical School. Director del Programa de MGH en Metabolismo Nutricional
Director Clínico, Centro Clínico Neuroendocrino
Massachusetts General Hospital Boston, Massachusetts
  1. De Paepe ME, Vuletin JC, Lee MH, Rojas-Corona RR, Waxman M. Testicular atrophy in homosexual AIDS patients: An immune-mediated phenomenon? Hum Pathol Elsevier. 2016;20:572–8. doi: 10.1016/0046-8177(89)90246-3. [PubMed] [Cross Ref]
  2. Klein RS, Lo Y, Santoro N, Dobs AS. Androgen levels in older men who have or who are at risk of acquiring HIV infection. Clin Infect Dis. 2005;41:1794–803. doi: 10.1086/498311. [PMC free article][PubMed] [Cross Ref]
  3. Rochira V, Guaraldi G. Hypogonadism in the HIV-Infected Man. Endocrinol Metab Clin North Am. 2014;43:709–30. doi: 10.1016/j.ecl.2014.06.005. [PubMed] [Cross Ref]
  4. Wunder DM, Fux CA, Bersinger NA, Mueller NJ, Hirschel B, Cavassini M, et al. Androgen and gonadotropin patterns differ in HIV-1-infected men who develop lipoatrophy during antiretroviral therapy: A case-control study. HIV Med. 2008;9:427–
  5. Ashby J, Goldmeier D, Sadeghi-Nejad H. Hypogonadism in human immunodeficiency virus-positive men. Korean J Urol. 2014;55:9–16. doi: 10.4111/kju.2014.55.1.9. [PMC free article] [PubMed] [Cross Ref]
  6. Shahbaz S, Manicardi M, Guaraldi G, Raggi P. Cardiovascular disease in human immunodeficiency virus infected patients: A true or perceived risk? World J Cardiol. 2015;7:633–44. doi: 10.4330/wjc.v7.i10.633. [PMC free article] [PubMed] [Cross Ref]
  7. Potenza M, Shimshi M. Male hypogonadism: The unrecognized cardiovascular risk factor. J Clin Lipidol. 2008;2:71–8. doi: 10.1016/j.jacl.2008.01.011. [PubMed] [Cross Ref]

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