La testosterona favorece comportamientos generosos

La testosterona favorece comportamientos generosos

Según un estudio publicado hace unos días por la revista Proceedings of The National Academy os Sciences (PNAS), la testosterona además de promover comportamientos orientados a alcanzar un estatus social superior (que eso ya lo sabíamos), está relacionada con comportamientos más generosos.

Este estudio, que ha sido dirigido por el Instituto de Neurociencia del Trinity College de Dublín en el que han participado: investigadores del Instituto de Ciencias Cognitivas Marc Jeannerod en Bron (Francia), de la Universidad de Magdeburgo (Alemania), del Departamento de Biología Humana de la Universidad de Lyon (Francia), y del Instituto de Tecnología de California, en Pasadena (EEUU), entre otros,  ha concluido que la testosterona puede causar en los varones un comportamiento prosocial, por lo que tiene un “papel más complejo” en la conducta del hombre del que ya se creía.

El experimento contaba con 47 hombres jóvenes sanos, a los que se les inyectó testosterona o placebo, y se les sometió a una prueba económica experimental conocida como “el juego del ultimátum”. Se trata de que un participante propone a otro una forma de dividirse una suma de dinero, si éste segundo acepta, se lo reparten así, si no acepta la oferta, ninguno de los dos recibe nada.  En este caso, se introdujo una variación de este juego, que consistía en que una vez repartido el dinero, el participante que había aceptado o rechazado la oferta, podía premiar o castigar a quien se la había hecho.  “Concluimos que los participantes tratados con testosterona eran más proclives a castigar a quien les proponía el trato, y que los niveles altos de testosterona estaban específicamente asociados con un castigo mayor para quienes hacían ofertas injustas“, afirma el estudio, pero además “cuando los participantes tratados con testosterona recibían ofertas de cantidades grandes, eran más proclives a recompensar a quien se lo proponía y también elegían recompensas mayores. Este aumento de generosidad en un entorno donde no hay provocación indica que la testosterona también puede causar comportamientos prosociales que son apropiados para mejorar el estatus. Este descubrimiento no encaja con (la idea tradicional de) una simple relación entre la testosterona y la agresión, y proporciona una prueba causal de que la testosterona tiene un papel más complejo a la hora de motivar comportamientos de mejora del estatus en los hombres“.

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